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OBSERVATORIO SOBRE LA DESPOBLACIÓN

La Agenda para la Población y el caso especial de Zamora

Leemos en la edición digital de La Opinión de Zamora, un interesante editorial a cerca de la realidad que vive la provincia.

 

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, acaba de presentar en las Cortes regionales las líneas fundamentales del proyecto de la «Agenda para la Población», donde se establece un marco de objetivos generales y específicos para el crecimiento del censo de habitantes de la comunidad. A través de 108 actuaciones, que incluirán proyectos de ley, planes, programas y medidas concretas, con un presupuesto inicial de 500 millones de euros, el Gobierno regional pretende favorecer un crecimiento demográfico más vigoroso, equilibrado y sostenido en el tiempo.

El nuevo documento de la Junta que modifica el enfoque y la metodología de la anterior «Estrategia de Lucha contra la Despoblación» ofrece, sobre todo, una visión en positivo y señala un objetivo: incidir en los factores más dinámicos y en la percepción de Castilla y León como un lugar atractivo para vivir. Herrera ya lo hizo en la presentación del proyecto, resaltando el crecimiento de la población regional en la última década, de 2.479.118 habitantes a 2.563.521, como consecuencia de la llegada de inmigrantes. No obstante, el propio presidente reconoció en su intervención que la comunidad «presenta un menor dinamismo demográfico en comparación con la media de España» en los últimos diez años.

En el caso de Zamora, la situación sí que es dramática porque se ha descolgado de la tendencia general de la región y en la última década ha perdido una media de mil habitantes por año, con un censo actual que apenas llega a 193.000. Y lo que es aún peor, según las proyecciones a corto plazo elaboradas por el INE, hasta 2019 perderá más de 14.000 residentes, el 7,45% del total.
En el proyecto de la «Agenda para la Población» lo que se echa en falta es, precisamente, medidas especiales para provincias como Zamora, donde la tendencia demográfica a la baja está muy definida, tanto que ni la llegada de inmigrantes ha conseguido darle un vuelco como ha pasado en la mayoría de provincias de Castilla y León y de España.

La iniciativa del Gobierno regional, que plantea seis objetivos específicos dirigidos a jóvenes, familias, inmigrantes, emigrantes, habitantes de otros territorios españoles y desequilibrios internos, no incide, de manera especial, en un colectivo muy importante para la evolución del medio rural, el sector agrario. De hecho, muchas de las objeciones al documento, han llegado desde las organizaciones profesionales agrarias que cuestionan una propuesta que sólo incluye «buenas intenciones» para el sector, sin medidas concretas, porque entienden que no basta con enunciados a favor de apoyar las inversiones en explotaciones agrarias y alimentarias, la refinanciación de la deuda de las explotaciones familiares o la potenciación de la formación agraria especializada de jóvenes. El campo demanda un plan específico, que se incluya dentro de la «Agenda para la Población». No se entiende un ámbito rural en Castilla y León sin agricultura, una actividad que no hace más que perder activos y desangrarse por las políticas globales y que en esta región resulta imprescindible, como lo ha sido su labor a lo largo de milenios, hasta tal punto de conformar su paisaje y su idiosincrasia.

La «Agenda para la Población» no puede ser un documento cerrado. De hecho el Gobierno regional ya ha adelantado que va a mantener contactos con diversos colectivos para enriquecer las propuestas. Por eso es de esperar que de estos contactos surjan nuevas iniciativas y se concreten otras. Para Zamora resulta trascendental que la Junta reconozca la singularidad de cada provincia y que tome medidas especiales en base a su problemática. El problema de la despoblación no es igual en todo el territorio de la comunidad y por tanto tampoco pueden utilizarse las mismas fórmulas para combatirla. Y en el caso del sector agrario, seguramente quien más está padeciendo las consecuencias de la crisis económica, a lo que se une su debilidad estructural agrandada por la globalización, es necesario un mayor apoyo, con medidas concretas y específicas. El ámbito rural es imprescindible para esta comunidad autónoma y este no se entiende sin agricultores y ganaderos. 

 

 

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