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OBSERVATORIO SOBRE LA DESPOBLACIÓN

La despoblación y el mercado negro disparan los robos en las iglesias gallegas

Leemos en El Progreso de Lugo un artículo muy interesante de Jacobo Rey. AGN.

A las más de 3.600 parroquias repartidas por Galicia les toca agudizar los sentidos y aumentar las precauciones. Más allá de la oleada de asaltos que hace semanas se centró en chalés de famosos, las iglesias gallegas también sufren atentados contra su patrimonio. En los casos más leves, los ladrones se llevan la recaudación del cepillo. Pero el dinero en metálico no es lo único atractivo de los lugares de culto.

Aunque se trata de un fenómeno histórico y generalizado, en algunas zonas de la comunidad empieza a repuntar los robos, tanto en número como en el ‘modus operandi’ de los ladrones. Y las comarcas más afectadas son también aquellas que están sufriendo el despoblamiento. Sin nadie que las vigile, son carne de cañón.

La Xunta contabilizó en 2007 medio millar de denuncias administrativas contra el patrimonio, y en el primer semestre de este año una veintena fueron por vía judicial. ’’Tenemos robos todos los meses, sobre todo en iglesias de zonas despobladas’’, asegura Miguel Ángel González, delegado de patrimonio diocesano en el Obispado de Ourense, quien recuerda que en Castro Caldelas ’’se llevaron retablos barrocos a trozos, los desguazaron’’. ’’Sospechamos de alguna banda que actúa siempre por las mismas zonas, como O Carballiño o Verín’’, añade.

Imposible controlar su patrimonio
Su testimonio alerta sobre la situación que se está viviendo en Galicia. ’’Nos es muy difícil controlarlo, casi imposible’’, advierte. Retablos, tallas barrocas, imágenes o crucifijos son algunos de los objetivos de los ladrones. ’’Tamén levaron ata un radio casette, válelles calquera cousa que sexa vendible’’, lamenta su homólogo en la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, Félix Villares.

Ante esto, las autoridades religiosas optaron por tomar medidas de prevención. Los objetos de valor --como la orfebrería-- se están llevando a los obispados, al tiempo que en algunas iglesias se instalaron alarmas ’’que ya han evitado algún robo’’, sostiene Miguel Ángel González. ’’Se ha quitado todo lo de valor, que no quede nada’’, admite con resignación.

Pero al hablar de patrimonio religioso, está claro que se hace bueno el dicho de que ’toda precaución es poca’. Y si el ingenio —o el descaro— de los delincuentes se incrementa, la situación empeora y es más difícil de controlar. ’’Lo valioso está a buen recaudo, pero es que intentaron robar hasta en la catedral de Lugo’’, recuerdan en el Obispado lucense.

Mercado de piedra
Uno de los objetos que está ganando valor en el mercado negro es la piedra. Con total impunidad, algunos expoliadores se molestan en buscar tácticas para entrar en las iglesias, como en una parroquia de Verín en la que se metieron directamente por el tejado. ’’Quitaron las tejas y entraron’’, detalla González.

Otros no pierden el tiempo y van a lo fácil, y la piedra lo es. El delegado de patrimonio diocesano de Ourense denuncia incrédulo que ’’en Soutomaior nos robaron piezas de piedra de los remates exteriores’’, un fantástico adorno para una casa de campo. El propio fiscal jefe del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), Carlos Varela, alertó de la aparición de un mercado clandestino de venta de piedra por internet. Un lugar en el que, la mayoría de las veces, tampoco sirve de nada poner ladrillos o alarmas de protección

 

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