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OBSERVATORIO SOBRE LA DESPOBLACIÓN

3.000 euros por nacimiento en la zona oeste de Salamanca contra la despoblación

 

Leemos en Noticias.com la siguiente noticia de interés:

La mayor ayuda de toda España por cada niño nacido o adoptado, 3000 euros, se da en Aldeadávila de la Ribera, en la provincia de Salamanca, y así quieren mantenerlo tanto en ese municipio, como en toda la zona del oeste de dicha provincia, una de los lugares más despobladas de Europa, donde se pretenden prorrogar estas ayudas económicas a toda costa con el fin de que se pueda fijar población.

 

Los alcaldes de esta zona coinciden en que el cheque-bebé del Gobierno no se tendría que haber suprimido o "al menos, este tipo de ayudas se tendrían que seguir dando en zonas rurales como en el oeste de Salamanca, donde uno de los grandes problemas es la despoblación" afirma el alcalde de Castillejo de Martín Viejo, Cándido Palacios, otro de los pueblos que lleva a cabo esta medida.

 

En Aldeadávila de la Ribera no hubo ningún nacimiento en 2006 El alcalde de Aldeadávila de la Ribera , Santiago Hernández, lo tiene claro: "si hay que recortar, se tendrá que recortar en otras facetas, pero en eso no, porque realmente estamos en un momento que si no conseguimos que esto pare (la despoblación) tendemos a desaparecer todos los pueblos del oeste de Salamanca".

 

El problema de la despoblación es tan grave que en esta localidad surgió la necesidad de incentivar económicamente los nacimientos [...]

 

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2 comentarios

maria jose -

somos una familia numerosa joben busca un pueblo donde ofreca casa y trabajo para poder estar juntos buscamos tranquilidad estamos en el paro nos urge encontrar un pueblo donde nos de trabajo para vivir con nuestros tres hijos tlf 650972469 nerea-111@hotmail.es

ADMIN -

Presentación del MANIFIESTO DE LOS REPRESENTANTES MUNICIPALES PROGRESISTAS DE LOS PEQUEÑOS PUEBLOS DE SALAMANCA









Hoy día 21 de mayo de 2010 en el albergue municipal de Huerta, ha tenido lugar la presentación del
MANIFIESTO DE LOS REPRESENTANTES MUNICIPALES PROGRESISTAS DE LOS
PEQUEÑOS PUEBLOS DE SALAMANCA.

A lo largo del año 2008, un grupo de representantes municipales en los pequeños pueblos de Salamanca desarrollamos una serie de reuniones (Huerta, 5 de abril, fundamentalmente) que culminaron en las PRIMERAS JORNADAS DE MUNICIPALIDAD RURAL, celebradas el 7 de junio en Morille.

En origen, la iniciativa surgió de forma espontánea, a partir de conversaciones informales entre alcaldes/alcaldesas y concejales/concejalas de los pequeños entes locales de la provincia de Salamanca, preocupados seriamente por los problemas de todo tipo que afectan a nuestros pueblos.

Hablaras con quien hablaras, coincidíamos siempre en la existencia de una problemática común, en el deseo de hacernos oír como colectivo, y en la necesidad de
coordinarnos de alguna manera entre nosotros, a falta de una red institucional y de cualquier tipo que diera adecuada respuesta a las muchas dificultades con que se enfrentan los pequeños municipios que representamos.

Poco a poco se hizo evidente que era preciso establecer de manera clara el diagnóstico de la situación en nuestro territorio, identificando como tal la inmensa mayoría de la provincia (excluida la capital, el alfoz y las cabeceras de comarca) y que este análisis debía acompañarse de propuestas concretas y positivas de cambio. Fue así como surgió la idea de establecer un MANIFIESTO DE LOS REPRESENTANTES MUNICIPALES PROGRESISTAS DE LOS PEQUEÑOS PUEBLOS DE SALAMANCA, que finalmente alcanzó
la forma de un DECÁLOGO.

Se trata de un DECÁLOGO resultado de un consenso, alcanzado a lo largo de esas reuniones y finalmente pactado entre los presentes en las Jornadas de Morille.
Consideramos que quienes hemos sido elegidos en las urnas tenemos la obligación de hacernos oír ante el conjunto de las instituciones y de la ciudadanía, pues el silencio nos hace cómplices del abandono. El calificativo de “progresistas” quiere englobar a una mayoría de representantes de izquierdas e independientes, así como a todos aquellos que, desde otras ideologías, coincidan en los planteamientos que se expresan en el DECÁLOGO.

Asimismo este DECÁLOGO está abierto a cuantas personas y entidades, públicas o privadas, compartan la urgente necesidad de afrontar, desde posiciones constructivas y críticas, el futuro de nuestra tierra.

Al final de esta publicación se incluye el listado de representantes que, hasta la fecha, han suscrito el MANIFIESTO.

Ojalá esta iniciativa, con el apoyo de todos, contribuya a labrar un futuro esperanzador para nuestros pueblos.


DECÁLOGO

1.Despoblación. Se trata, sin duda, del problema más grave que afecta a los pequeños municipios salmantinos, y del que derivan otros muchos. La despoblación es el factor esencial en la pérdida de potencialidades económicas y el más determinante en la falta de dinamismo social.
El Pacto contra la Despoblación, así como el anuncio de diversas medidas por parte de las distintas administraciones, no han tenido resultados apreciables en la práctica. Necesitamos actuaciones inmediatas y concretas, con representación y participación de los municipios afectados, mediante la aplicación de un Plan de Emergencia, que contemple incluso ayudas directas a los pobladores rurales, con beneficios económicos y fiscales (descuentos en el IRPF, rebajas en los servicios básicos –luz, teléfono--, etc.).
Se precisan fondos para el desarrollo rural al alcance de las iniciativas municipales, las asociaciones rurales de todo tipo y, en fin, de los diversos agentes verdaderamente asentados en el medio rural.

2.Autonomía. Las pequeñas administraciones locales tienen una autonomía muy limitada y son subsidiarias, a efectos negativos, de entidades superiores, fundamentalmente de la Diputación de Salamanca y la Junta de Castilla y León. Asimismo, la ayuda y la asistencia por parte de estas administraciones hacia los pequeños municipios es insuficiente. Es preciso de una parte incrementar la autonomía local en aquellos municipios con posibilidades para asumirla y, de otra, hacer más eficiente la asistencia de instituciones superiores en los casos en que las localidades no puedan acometer determinados servicios y funciones o decidan delegarlas. La participación y la
implicación de los municipios en la gestión de su territorio y recursos es incuestionable (por ejemplo, en el caso de los parques naturales) y no subsidiaria de otras entidades y administraciones.
En el panorama actual, y en numerosos asuntos, los pequeños ayuntamientos estamos ninguneados ante las instituciones superiores, particularmente en temas urbanísticos: se hace necesaria y urgente una “coparticipación” recíproca entre Junta, Diputaciones y Ayuntamientos para planes de desarrollo, normas subsidiarias, planes parciales o proyectos de ordenación
municipal.

3.Diputación de Salamanca y Junta de Castilla y León. Es imprescindible cuestionar el funcionamiento de ambas instituciones, cuyas competencias y funciones se solapan con excesiva frecuencia, de cara a la optimización de su funcionamiento. En el caso de la Diputación de Salamanca no es asumible para los pequeños municipios ni para el contribuyente en general el hecho de que la mayoría de los recursos se dediquen a gastos de gestión y personal, en menoscabo de las inversiones. Asuntos como el estado de la red de carreteras competencia de la
Diputación de Salamanca y, en general, el déficit en infraestructuras, no pueden seguir sin asunción de responsabilidades por más tiempo; la dotación (fija y escasa) de los Planes Provinciales resulta insuficiente para nuestras necesidades. Como solución, planteamos un proceso de comarcalización, descentralizando servicios y reduciendo (o anulando) el mastodóntico organismo que es en sí la Diputación.
Por otra parte, hay que limitar el peso que el Ayuntamiento de Salamanca tiene en la Diputación
Provincial, lo que desvirtúa su sentido; es obligado aumentar drásticamente la representatividad de los pequeños municipios en la futura Diputación. Debe cuestionarse de igual modo la política general de subvenciones, en muchos casos discrecionales, y la gran mayoría de las veces sometidas a pesados trámites burocráticos, aun cuando la cuantía de la subvención sea mínima (más desgaste en el proceso que resultados). La relación entre los pequeños municipios y administraciones superiores debe ser transparente y en condiciones de igualdad entre las partes. El actual funcionamiento de Junta y Diputación fomenta el clientelismo político.

4.Carencia de ingresos y recursos. En estrecha conexión con el punto anterior, los pequeños municipios apenas pueden asumir los gastos ordinarios de funcionamiento y atención mínima a sus habitantes. Es preciso incrementar los recursos locales, aumentando los que se reciben directamente del Estado y gestionando directamente otros actualmente a cargo de Junta de Castilla y León y Diputación Provincial (como pueden ser los fondos para el desarrollo rural, fondos del pacto rural, el reparto y la democratización de los Fondos de Cooperación Local...). Asimismo es obligación nuestra reclamar desde la FEMP la distribución proporcional de fondos entre Estado Central, Autonomías y Entes Locales.

5.Déficit en infraestructuras y servicios básicos: No es aceptable que en el siglo XXI el medio rural salmantino, y en particular los pequeños municipios, sigan padeciendo serias deficiencias en infraestructuras y servicios: distribución eléctrica, alumbrado, suministro de agua y depuración, comunicaciones viarias, transporte de viajeros; telecomunicaciones (internet, telefonía fija y móvil, televisión), atención general al medio ambiente. Lo mismo puede decirse de las insuficientes redes culturales y deportivas provinciales e intermunicipales. Hay que agilizar fórmulas que compensen la desigualdad entre el medio urbano y el rural, por la vía, por ejemplo, del canon ecológico.

6.Desmantelamiento de la red de servicios (educación, sanidad, etc.). A la par que se crean nuevas redes en el medio urbano (capital y alfoz) se desmantelan las de los pequeños municipios rurales. En conexión con los puntos anteriores, es preciso encontrar fórmulas que eviten este proceso y proporcionen a los pequeños ayuntamientos los recursos y herramientas para invertirlo. En esta línea parece necesario potenciar servicios “móviles” comarcales, una red de servicios mínimos locales...

7.Envejecimiento. La despoblación y el envejecimiento no es ya un problema sino una realidad gravísima para nuestros pequeños municipios. Coincidimos en que se precisa una aplicación inmediata de la Ley de la Dependencia, pero haciéndolo desde la base del entorno rural y no de las grandes compañías de servicios ajenas a nuestro ámbito: la aplicación de la Ley de la Dependencia como elemento dinamizador para el medio rural implica desarrollar un modelo de autónomas y pequeñas cooperativas-empresas locales o comarcales.

8.Actividad económica. Además de medidas efectivas de apoyo a los sectores productivos tradicionales, se precisa una diversificación económica real y eficiente.
Es necesaria una política activa para la industrialización del medio rural, promoviendo y apoyando en cada comarca y medio rural las medidas que la población y los condicionamientos concretos demandan. La llamada a la “imaginación” de los habitantes rurales no basta (y resulta hasta ofensiva), sin implicación y contrapartidas de todas las administraciones. Es preciso reconsiderar la política general de incentivos a la economía y al empleo (talleres de empleo, subvenciones para la contratación temporal, etc.).

9.Imagen del medio rural: La imagen del medio rural en los medios de comunicación es generalmente la de la visita turística rápida, oscilando del pintoresquismo a duras visiones de la España profunda, y pasando siempre por una visión de abandono y escaso nivel y calidad de vida. Es responsabilidad del conjunto de entidades e instituciones del Estado, y por tanto de nosotros mismos, ofrecer una nueva imagen de nuestros pequeños municipios, un nuevo modelo para la vida en el medio rural que sea competitivo con el urbano.

10.Dignificación y asociacionismo. En líneas generales debe dignificarse el papel y la representatividad de los pequeños municipios en instituciones superiores y en la toma de decisiones que les afecten, por ejemplo exigiendo una capacidad de representación real en la FEMP. La cooperación y el establecimiento de todo tipo de redes asociativas entre las pequeñas localidades rurales nos parece una posible solución para afrontar los múltiples problemas que nos afectan.

PARA ADHERIRTE AL MANIFIESTO


El/la abajo firmante, …………………………………………. (nombre), ……………………… (alcalde/alcaldesa, concejal, concejala) en el Ayuntamiento de ………………………........., suscribe el MANIFIESTO DE LOS REPRESENTANTES MUNICIPALES PROGRESISTAS DE LOS PEQUEÑOS PUEBLOS DE SALAMANCA,

Y para que así conste firma en ……………………….., a ……… de ……….. de 2010.








Fdo. ……………………………………………………………..


ENVIAR A aytomorille@morille.es
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