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OBSERVATORIO SOBRE LA DESPOBLACIÓN

MultiServicio Rural: el remedio contra la despoblación

Lo leemos en Aragón Digital, habla de una experiencia en Cañada de Benatanduz y creemos que vale la pena conocerla.

 

Manel Avilés y María Bravo son un matrimonio barcelonés afincado en Cañada de Benatanduz. Llegaron a este pequeño municipio de la Comarca del Maestrazgo en marzo de 2005 con un único fin: regentar el MultiServicio Rural La Vega. “Mi mujer es cocinera y los dos trabajábamos en un hotel. Nos enteramos de esta oferta de empleo y nos vinimos. En realidad, huíamos del bullicio de las grandes ciudades y buscábamos trabajo en un entorno tranquilo”, señala Manel.

Este establecimiento forma parte de una docena de proyectos idénticos repartidos por toda la provincia de Teruel, impulsados por el Gobierno de Aragón, la Diputación y la Cámara de Comercio. Se trata de una iniciativa que pretende desplazar el concepto de desabastecimiento de las zonas rurales por falta de recursos.

 

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El fenómeno de la despoblación es el principal enemigo de estas localidades y sus consecuencias son, entre otras, la escasez de servicios o la falta de vínculos con las tecnologías de la información y, por lo tanto, el progresivo abandono de los lugares afectados.

En el ideario de esta fórmula innovadora figura con letras mayúsculas la expresión “calidad de vida”, puesto que su prioridad es la creación de prestaciones necesarias para la comunidad rural y conseguir que ésta tenga al alcance de su mano recursos tecnológicos, como acceso a Internet y comercio electrónico. “Tenemos tres ordenadores y se usan todo el año pero, sobre todo, en verano por los turistas”, indica el gestor del multiservicio.

El caso de La Vega

Los vecinos y los turistas de Cañada de Benatanduz pueden disfrutar del multiservicio que gestionan Manel y María desde hace más de tres años. Éste incluye un servicio de restaurante y cafetería, un comercio, una posada rural, un área de comunicaciones con conexión a Internet, un consultorio-botiquín y un amplio despacho profesional.

“El restaurante es el punto más fuerte del establecimiento. Ofrecemos un menú diario durante toda la semana que incluye tres platos diferentes. El fin de semana, además, ponemos a disposición de nuestros comensales una extensa y variada carta, concebida para satisfacer las preferencias gastronómicas, especialmente, de los turistas”, explica el principal responsable del negocio.

Además de la oferta culinaria, La Vega cuenta con un comercio multiservicio que abastece a la población de productos básicos, como pan, pastas, lácteos, legumbres, etcétera. También posee un alojamiento rural de estilo rústico que consta de tres habitaciones con baño que han sido bautizadas como El Cantón, La Villa y La Magdalena.

 

 

Los gestores

Manel y María son los gestores de este multiservicio. De profesión camarero y cocinera, respectivamente, ambos trabajan los 365 días del año en el establecimiento, “excepto durante una semana de vacaciones”, matiza el primero.

Si bien es cierto que una iniciativa como ésta requiere una especial dedicación, el matrimonio se siente satisfecho con los beneficios que les reporta la gestión de La Vega. “Pones en una balanza lo que estás buscando. Aquí no nos vamos a hacer ricos, pero es un negocio rentable para vivir. Sin embargo, el tema económico no es lo más importante para nosotros, sino que nos gusta mucho el ambiente, el entorno, la tranquilidad…”, reconoce Manel.

Por otro lado, al tratarse de un multiservicio, éste abastece a “multiclientes”, así define el perfil del cliente el gestor. “En invierno tenemos a los habitantes del pueblo, que son unos 40, y en verano, el número asciende hasta 150. Entre semana, damos servicio a trabajadores de la construcción y el fin de semana, fundamentalmente, a turistas”, comenta.

En este sentido, Manel afirma que su multiservicio está cumpliendo las expectativas tanto en la vertiente popular como en la turística. “El turismo es, sobre todo, extranjero, procedente de Holanda y de Bélgica, y la impresión que se lleva es muy positiva, ya que lo que busca es tranquilidad”, sostiene. La temporada alta se extiende desde la Semana Santa hasta el mes de septiembre. En esta época, la actividad se intensifica y, por ello, Manel y María contratan a dos empleados que les ayudan a gestionar el centro.

Así pues, Cañada de Benatanduz se erige como un paradigma del éxito del proyecto “MultiServicio Rural”, que ha logrado implantarse en una docena de municipios de la provincia y dinamizar la economía y la vida de las zonas rurales con mayores niveles de despoblación. 

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