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OBSERVATORIO SOBRE LA DESPOBLACIÓN

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Pueblos en el olvido

Pueblos en el olvido
Nos encontramos hoy con este artículo de F. Caballo para El Correo Digital en el que se pone manifiesto la cruda realidad de algunas comarcas del interior. Llama poderosamente la atención el término "Machu Pichu Riojano" que utiliza Carlos Ezquerro. Os dejamos con él.
La Rioja cuenta con alrededor de cuarenta municipios que están abandonados por completo, pero que aún conservan vestigios de su historia
Hay diversas formas de morir, y no sólo las padecen los seres vivos. También un pueblo puede perecer. Y eso ocurre cuando pierde lo que le da la alegría y la vida: sus habitantes. En La Rioja hay cerca de cuarenta municipios que están abandonados a su suerte. Ya nadie vive entre sus calles, con lo que se han quedado como meros integrantes del paisaje natural. En la región, esta clase de municipios se concentran en los valles del Leza-Jubera, Cidacos, Oja; en torno a Ezcaray, y en la zona del Alhama-Linares, además de otras localizaciones variadas.
Carlos Ezquerro, experto naturalista y que se conoce al dedillo casi todos los rincones de la tierra riojana, explica las causas generales para que se produjera este fenómeno. La primera es las malas comunicaciones existentes con los valles y con otras poblaciones. Eso hacía que los núcleos rurales quedaran muy aislados. Otra razón para Ezquerro fue la pérdida de muchos pastos a finales del siglo XIX, con el lógico descenso de la trashumancia, una forma de vida muy arraigada que entró en decadencia en bastantes localizaciones riojanas.
El tercer motivo fue que la industria textil tradicional, de minas de carbón y de ferrerías, vital para la subsistencia de los municipios de los valles, empezaran a desaparecer. A raíz de esto se produjeron movimientos migratorios en busca de una mejor vida. Muchos se decidieron a ir a América o a zonas industriales como Madrid o Bilbao para ganarse el pan. La entrada en vigor, en 1960, de la prohibición del ganado caprino para tratar de reforestar sectores montañosos ayudó y mucho a la despoblación de núcleos rurales. La consecuencia fue que este ganado, muy conveniente para la sierra camerana, decayó, lo que supuso muchas pérdidas de puestos laborales.
Además, hay que resaltar otros factores vitales como las guerras y la falta de relevo generacional, que significaron que muchos municipios se quedaran sin vida.
Gran zona de despoblados
El mayor núcleo de lugares abandonados de La Rioja está en la zona del Leza- Jubera. La lista incluye a poblaciones como: Zenzano, Avellaneda, Torremuña, Lasanta, Ribalmaguillo, Dehesillas La Montia, Oliván, Deslilles, Valtrujal, San Martín, San Vicente, Montalbo y Reinares.
En estos parajes hay hueco para la leyenda. La tradición oral que viene de la Edad Media recuerda poblados como Cillos o Bagibel, de los que no queda ningún vestigio. También existen otras historias de aldeas como Royuela, Antanares y Benturiel. «Estos sitios se dice que han desaparecido por plagas de termitas, envenenamientos, grandes sequías, aunque suelen ser más leyendas que realidad», dice Carlos Ezquerro.
'Machu Pichu' riojano
En el valle del Cidacos el listado lo componen: Antoñanzas, Lasanta, Larriba, La Escurquilla, Valdevigas, Garranzo, El Villar y Poyales. Destaca el denominado por Ezquerro 'Machu Pichu' riojano: Valdevigas. «Es un sitio con una trama urbana excelentemente conservada, compuesta por casas escalonadas y en dónde abundaban los hórreos, una construcción de madera o piedra, aislada; de forma rectangular o cuadrada, sostenida por columnas y que servía para guardar grano u otros productos agrícolas», relata el naturalista.
Otro lugar que contempla una buena porción de localidades abandonadas a su suerte es el valle del Alhama-Linares, aunque más en su parte alta, que pertenece a Soria que en la provincia riojana. En La Rioja hay poblaciones muy despobladas, como Turruncún, Ambasaguas. Navajún, Valdemadera, o Villarroya, pero parece que van cogiendo aire y se están recuperando. Un enclave que merece especial atención es Ordoyo, aunque sólo queden de él las paredes de su iglesia parroquial que datan del siglo XVI. La leyenda indica que las termitas fueron las causantes de su deterioro final.
Ya en el valle del Oja, la mayoría de núcleos abandonados se centran cerca de Ezcaray. San Juan, Surabura, Lazalaya o Angunta, próximo a Grañón, son algunos ejemplos. A lo largo de la geografía riojana existen otros muchos lugares que en su día fueron habitados y que con el paso de los siglos también fueron abandonados. La pena es que hoy no existe ningún vestigio de muchos de ellos.
Zenzano, Avellaneda, Torremuña, Lasanta, Ribalmaguillo, La Montia, Oliván, Deslilles, Valtrujal, San Martín, San Vicente, Dehesillas, Montalbo, Santa María y Reinares.
Antoñanzas, Lasanta, Larriba, La Escurquilla, Valdevigas, Garranzo, El Villar y Poyales.
Turruncún, Ambasaguas. Navajún, Valdemadera, Villarroya
San Juan, Surabura, Lazalaya, Angunta.
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Expo 2008.- Un libro con treinta testimonios recuerda el papel fundamental de la mujer en el desarrollo del medio rural

Nos llega a través de una nota de agencias la siguiente información

   El libro 'Historias de vida en el medio rural' recuerda, con el testimonio de treinta mujeres de diferentes municipios de España, el papel fundamental que la mujer ha tenido y está teniendo en el desarrollo del medio rural. También pretende hacer visibles a unas mujeres que están llevando a cabo "una revolución silenciosa" y cuyo trabajo, en muchos casos, no se reconoce.

   La publicación, editada por la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR), ha sido presentada esta tarde en el pabellón de la provincia de Zaragoza en la Exposición Internacional Zaragoza 2008 en un acto al que han asistido cerca de un centenar de mujeres y responsables de los sindicatos UPA y UGT.

   Asimismo, el acto ha contado con la presencia de la presidenta de Fademur España, Teresa López; la presidenta de Fademur Aragón, Teresa Sevillano; la consejera de Servicios Sociales y Familia del Gobierno de Aragón, Ana Fernández; el consejero de Agricultura y Alimentación, Gonzalo Arguilé, y el presidente de la Diputación de Zaragoza, Javier Lambán, entre otras autoridades.

   El libro se inicia con una introducción que analiza la situación de las mujeres en el medio rural, su relación con el mercado laboral, su participación política y social y los retos de futuro que deberán afrontar.

   A continuación, en el capítulo 'Historias de vida en el medio rural', treinta mujeres españolas explican por qué eligieron vivir en el medio rural, qué ventajas y dificultades se han encontrado y cuál ha sido su experiencia como mujeres.

   Sobre la situación de la mujer, la presidenta de Fademur-Aragón, Teresa Sevillano, recordó a los presentes que "la invisibilidad de las mujeres en la historia es un hecho" que ha comenzado a cambiar "en los últimos treinta años", periodo en el que "hemos avanzado muchísimo" aunque aún queda "un gran camino por recorrer".

PALIAR UN VACÍO.

   Para Sevillano, las mujeres del medio rural han sido "olvidadas e ignoradas" sistemáticamente y este libro viene a "paliar un vacío", advirtiendo del papel fundamental que han tenido en el desarrollo de los municipios.

   Así, la publicación es "el primer peldaño" para poner en valor a las mujeres que trabajan día a día por alcanzar la igualdad, y a éste deberán seguirle otros que analicen más aspectos de su vida en el medio rural.

   Por su parte, la presidenta de Fademur España, Teresa López, aseguró que el libro es un compendio de "historias de vida que destila ilusión por el futuro", un "documento humano de primer orden" que muestra el empeño de las mujeres por "cambiar la realidad" y hacerse visibles.

   Para la consejera de Servicios Sociales y Familia, Ana Fernández, el texto es "un reconocimiento y un homenaje a las mujeres del mundo rural aragonés" que en los últimos años han sido partícipes de "cambios evidentes", como su mayor implicación en la vida económica y social de este entorno, en la que ha sido "una andadura hacia el reconocimiento de sus derechos".

   Fernández también incidió en que el de las mujeres es un trabajo "no siempre reconocido", pero advirtió que "hay que seguir avanzando para conseguir la plena igualdad".

   Para alcanzar este objetivo, habrá que desarrollar las políticas de igualdad de oportunidades, "un objetivo prioritario porque ayuda a revitalizar el medio rural", a través de planes de igualdad dirigidos a evitar su despoblación y envejecimiento.

   En opinión del presidente de la Diputación de Zaragoza, Javier Lambán, el libro es "un acierto editorial desde cualquier punto de vista. Es una expresión ajustada y veraz de lo que es la realidad española".

   Lambán consideró que para que la sociedad continúe avanzando es necesario que se aplique la Ley de Desarrollo Rural y, para ello, "es fundamental contar con el compromiso de las mujeres", a quienes dijo que, "después de la Expo hay vida y vosotras sois protagonistas imprescindibles y fundamentales" en el futuro del medio rural aragonés.

TRES ARAGONESAS.

   En el acto de presentación del libro, tras la proyección de un DVD con testimonios de mujeres trabajadoras que viven en el medio rural, tres mujeres vecinas de localidades de la provincia de Zaragoza han contado a los presentes su experiencia.

   Elena Monesma, vecina de Sangarrén (Huesca), señaló emocionada que la suya ha sido una "historia de superación y a veces de trabajo invisible", mientras que María Jesús Ruiz, de Sabinar (Zaragoza), afirmó que "ser protagonista de este libro ha supuesto detenerme en el tiempo y darme cuenta de las dificultades" y problemas con los que ha convivido día a día y que ahora intenta cambiar desde su cargo como concejala de Pueblos en el Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros.

   Por último, Patricia Casalé, de Valareña (Ejea de los Caballeros, Zaragoza), aseguró que ser joven y vivir en el medio rural le ha dado "más ventajas y satisfacciones" que vivir en las ciudades y aclaró que su vida "es igual que la de cualquier joven", pero con la ventaja de que puede disfrutar "más de la tranquilidad y la naturaleza".

DÍA DE LA MUJER.

   La presentación del libro 'Historias de vida en el medio rural' se ha enmarcado en la celebración del Día de la Mujer en el pabellón de la provincia de Zaragoza en la Muestra Internacional.

   Los actos de este día han comenzado por la mañana, con la reunión del Consejo Consultivo de la Mujer de la Diputación de Zaragoza en ese mismo espacio y han continuado con una comida para las consejeras, que han podido disfrutar también visitando algunos pabellones de la Expo.

   Para finalizar los actos de esta jornada festiva, el grupo Zarracatralla Folk ha animado con su música a las mujeres presentes en el acto y a los visitantes del pabellón provincial.

   Las mujeres tendrán su próxima cita importante el 20 de octubre en Zaragoza, fecha en que se celebrará el Día Nacional de la Mujer Rural.

Jornadas sobre Despoblación del CEDDAR

El CEDDAR ha programado esta actividad para la Asociación de Desarrollo Rural Molina-Alto Tajo

“La despoblación en el medio rural: Oportunidades ante el nuevo milenio”

Estas Jornadas se conciben como un foro desde el que promover reflexiones que contribuyan a la regeneración de las tierras del Alto Tajo y del señorío de Molina. Combina análisis teóricos y prácticos, enfoques generales y concretos, pero en todos los casos tiene como fundamento generar ideas prácticas y rigurosas.

Las Jornadas (cuya inscripción es gratuita) están dirigidas, de forma preferente, a técnicos de Grupos de Acción Local, gestores de entidades locales, colectivos y asociaciones culturales y sociales, pero muy especialmente a toda persona interesada por el presente y el futuro de la sociedad en que convive, pues de forma ineludible la eficacia de cualquier proyecto territorial dependerá de su compromiso.

http://www.ceddar.org/jornadas_noticia_271.html

III Jornadas sobre sostenibilidad y despoblación en el medio rural

La UNED de Barbastro (Huesca) acoge las III Jornadas sobre sostenibilidad y despoblación en el medio rural. Leemos esta noticia de Ángel HUGUET en el Diario del Alto Aragón.

Un chuletón que parece una lechuga (pero no lo es), diseño original de Antonio Viñuales (filósofo, poeta e inquieto) es el “gancho” adecuado para anunciar las III Jornadas sobre Sostenibilidad y Despoblación en el Medio Rural, que se celebrarán en el Centro de la Uned durante los próximos 10 y 11 de mayo. La organización del evento la comparten IFB (Salón Senda), Uned, Ayuntamiento, Comarca, Diputación Provincial e Iberdrola.

Jesús Lobera, presidente del Patronato de la Institución Ferial de Barbastro, y Santiago Ubieto, economista y coordinador, informaron ayer del contenido y objetivo de las Jornadas durante una rueda de prensa celebrada en el Recinto Ferial. La incidencia en la problemática del mundo rural es uno de los objetivos, en línea con las dos ediciones anteriores, “ante una serie de problemas detectados en el medio rural y en nuestra provincia de una forma más acusada”, en opinión de Ubieto.

Según datos recientes, “Huesca es la segunda o tercera provincia española, por la cola, con menor crecimiento económico y quizás la que tiene mayor desequilibrio demográfico con todo lo que significa en muchos aspectos. Es una provincia que manda emigrantes al exterior. El 25 por ciento de la gente nacida en Huesca vive fuera y el flujo es cada vez más importante”.

La situación obedece a “la falta de soluciones adecuadas para impulsarnos un poco hacia el futuro”, y piensa que el desarrollo no debe considerarse, solo, desde criterios económicos “sino que es una disciplina social. Sin gente, las sociedades no avanzan”. El desarrollo de la Agenda 21 está entre los temas de análisis, “en el medio rural no ha funcionado, salvo en alguna comarca, pero esta incidencia no tiene nada que ver con la sociedad urbana que dispone de más medios y tiene planteamientos diferentes”.

Criterios, en suma, que justifican el contenido de temas que se analizarán en las Jornadas, desde las 10 horas, con la intervención del alcalde, Antonio Cosculluela. A partir de ese momento, Luis Alfonso Camarero, profesor de Sociología de la Uned, hablará sobre “Desarrollo rural y sostenibilidad social”, tema que enlazará con la mesa “Desarrollo socioeconómico, la despoblación”, a debate con José Aixalá, profesor titular de la Universidad de Zaragoza; Gabriel Albás, profesor-tutor de la Uned, y Vicente Pinilla, catedrático de Historia Económica de la Universidad de Zaragoza.

A partir de las 16 horas, se desarrollará “Ordenación del territorio y desarrollo rural”, ponencia de Fernando López Ramón, catedrático de la Facultad de Derecho de Zaragoza, y una segunda mesa, en este caso sobre “Territorio y desarrollo” en la que intervendrán Pedro Costa, ingeniero, sociólogo, periodista y Premio Nacional de Medio Ambiente 1998; Francisco José López, ingeniero de Iberdrola; César Torralba, licenciado en Química y Física por la Universidad de Zaragoza, y Manuel Maynar, consultor de Sepinum.

El domingo, a las 10 horas, Fernando Ayape, licenciado por La Sorbona de París, ofrecerá su ponencia sobre “La Agenda 21. Un modelo para el medio rural”. Las Jornadas se completarán con la tercera mesa redonda sobre “Los planes socioambientales”, en la que intervendrán Arturo Notivoli, jefe del Seprona de la provincia de Huesca; Carmen Lorés, licenciada en Filosofía y Letras por la UZ y Manuel Garasa, profesor de la ETS de Ingeniería Agraria de Lérida. La asistencia es libre.

Sodoma, Gomorra y León

Leemos una magnífica columna de Margarita Torres en El Diario de León  un texto preñado de ironía y de verdad, que debiera ejercer como aldabonazo en algunas conciencias.

 

RECIENTES estudios de la Universidad de Bristol han desvelado, gracias a una inscripción de una tablilla del 700 a. C., que un meteorito con mala leche pudo arrasar esas dos ciudades bíblicas del Antiguo Testamento. La precisión meridiana de nuestros colegas anglosajones llega hasta el extremo de servirse del documento extraído del palacio de Nínive para conocer día y mes del acontecimiento: 29 de junio del 3123 a. C. Por semejantes fechas se rastrea la llegada de un asteroide con aviesas intenciones y alguna copa de más que impactó contra la Tierra no lejos de los Alpes y, fruto de su imprudencia al volante al colisionar, generó una columna de fuego que cayó sobre el Mediterráneo y rebotó en algún punto del Sinaí. Ya se sabe: por do más pecado había la humanidad de aquellos disolutos tiempos.

Según el Génesis Sodoma y Gomorra, que simbolizan el yerro y la perversión misma, fueron aniquilados por Yahve con una tempestad que fregó a sus gentes con estropajo de fuego y azufre. Diz en el sagrado texto, además, que la esposa de Lot, que era del género cotilla, miró hacia atrás mientras huía del desastre y quedó para siempre transformada en estatua de sal. En el último instante el happy end se escapa para sancionar con un puño de hierro celestial a la curiosa impertinente, quedando para la memoria de los hombres más el hecho anecdótico que los siglos de vida misma de ambas urbes. Es lo que conlleva la despoblación: el olvido.

Una despoblación aquella que asemeja castigo celestial similar en nuestras montañas hoy, habitadas todavía por ancianos valerosos, de esos que lucharon allá por el 36 para defender sus ideales, de uno u otro pelaje, los mismos que ahora, en su vejez, sobreviven solos en compañía de lobos, osos y recuerdos. Ellos se han convertido en nuestra estatua de sal, pues, han optado por quedarse en la tierra que amaron sus mayores durante siglos, por muy pecadora que a los ojos del poderoso de turno hoy se muestre.

Quedará, tal vez, su memoria en forma de crónica periodista o histórica, y alguna que otra foto que atestigüe lo que fuimos y somos. Porque por nuestros pecados de desidia les abandonamos cuando más nos necesitaban, por nuestras faltas de comprensión les negamos médicos y carreteras, por la avaricia de votos de algunos se alzaron frontones a costa de centros de salud públicos. Y fue entonces cuando llegó el meteorito. Se cerraron primero las escuelas, más tarde el trabajo se buscó en otro lugar. Sobre las montañas planeó la sombra de los sables de decenas de torretas de Red Eléctrica Española, y hasta en los cementerios dejaron de crecer las flores, ahogadas por la tristeza del desamparo. Al final, el martillo del destino golpeará sobre nuestras cabezas y perderemos las últimas raíces en pro del desarrollo y el centralismo mal entendido de una comunidad que mira hacia su rechoncho ombligo y un estado que silba hacia otra parte ante la pasividad de los ciudadanos, hijos de aquellos valles, que saborearán las vidas de otros en la tele mientras las de estos valientes mayores se apagan cuando nubla el alba de la muerte amiga.

Teruel y Valencia, unidos por la despoblación

Teruel y Valencia, unidos por la despoblación
Leemos en Heraldo de Aragón  
Un estudio de la Generalitat analiza la despoblación en la Comunidad Valenciana y en las zonas aragonesas limítrofes.
LUIS RAJADEL. Teruel
Contrariamente a lo que pudiera aparentar la congestionada costa levantina, el interior de la Comunidad Valenciana y la provincia de Teruel comparten un mismo problema de despoblación que se aceleró a partir de la segunda mitad del siglo XX. Una exposición y un libro del Consell Valencià de Cultura -organismo asesor de la Generalitat- recogen cientos de fotos de despoblados levantinos pero también de núcleos turolenses limítrofes afectados por el mismo problema, como La Estrella -de Mosqueruela-, Las Dueñas -Arcos de las Salinas- o Paraíso Alto -Manzanera-.

Uno de los dos autores del proyecto, el periodista Agustí Hernández, explica que su estudio sobre la regresión demográfica abarca pueblos turolenses por "proximidad geográfica y vinculación con la Comunidad Valenciana y también por afinidad cultural, porque a los dos lados de la frontera autonómica se habla castellano en algunos casos". Hernández explica que entre el núcleo despoblado turolense y el límite autonómico en algunos casos "solo hay 2 kilómetros".

El destino de gran parte de la emigración que vació pueblos como Paraíso Alto o Las Dueñas fue precisamente la Comunidad Valenciana. Dentro de la propia zona levantina, los contrastes son acusados entre una costa superpoblada y un interior despoblado. "Algún pueblo deshabitado está a 40 kilómetros de la playa, pero en esa corta distancia se pasa de 1.200 metros de altura al nivel del mar", dice Hernández.

El periodista señala que los motivos que vaciaron pueblos enteros "son idénticos" a ambos lados de la frontera valenciano-aragonesa. La causa fundamental fue, no obstante, "la emigración rural masiva a partir de los años sesenta con destino a áreas urbanas". En la provincia de Teruel, en muchos casos, el proceso se anticipó unas décadas: "A finales de los años cuarenta, durante el maquis, el Gobierno ordenó a los masoveros vivir en los pueblos, lo que provocó la despoblación de algunos núcleos para siempre".

La inclusión de despoblados turolenses responde a la afinidad de estas zonas limítrofes con las contiguas castellonenses y valencianas en cuanto a la regresión demográfica. "Las comarcas de la Comunidad Valenciana más próximas a Teruel -explica Hernández- han sido las más afectadas por la despoblación y las que más aparecen en la exposición. Es el caso del Alto Mijares, el Alto Palancia, Los Serranos o el Rincón de Ademuz". Achaca esta cercanía a las tierras turolenses a los mismos problemas de fondo en ambas comunidades: orografía difícil, altitud, menos potencial económico, malas comunicaciones y peores servicios.

Uno de los pueblos incluidos en "Pobles abandonats", el Paraíso Alto de Manzanera, llegó a contar con escuela y capilla propias, como explica el alcalde, Manuel Lázaro. Este núcleo, que alcanzó el centenar de vecinos, se vació en los años setenta. Lázaro recuerda que una de las principales demandas de esta aldea era contar con un acceso rodado. "En cuanto estuvo acabado el camino que lleva a Paraíso Alto, todos los vecinos cogieron sus trastos y se marcharon". Señala que el despoblado está en medio de un paisaje "maravilloso", pero carece de los servicios más básicos, como el suministro eléctrico, lo que dificulta una acción repobladora.

Las Dueñas es solo un conjunto de ruinas, con la iglesia como único elemento destacado. Se trata de un caserío despoblado de Arcos de las Salinas que, según el alcalde, José Luis Alvir, contaba con farmacia y escuela propias. "Ahora solo quedan escombros -continúa el alcalde-. Además ha habido mucho expolio de materiales, sobre todo de la iglesia". Las únicas edificaciones en pie son cuatro corrales para ganado.

La despoblación afecta más a los municipios de menos de mil habitantes

La despoblación afecta más a los municipios de menos de mil habitantes
Lo leemos en el El Norte de Castilla  
El estudio sobre la población regional del Observatorio Social de Castilla y León constata la continua caída de la población rural de la comunidad y el decrecimiento demográfico que azota a los municipios de menos de mil habitantes. Así, el balance de las comarcas agrarias subraya que 40 de las 59 que existen en la región han perdido población y sólo 19 comarcas han registrado un aumento de habitantes.

Son comarcas marcadas por el alto índice de envejecimiento, como pone de manifiesto el hecho de que sólo en 4 de las 59 se haya producido un crecimiento vegetativo positivo, frente a las otras 55 en las que se registraron más defunciones que nacimientos. Además, en 26 de las comarcas la emigración ha sido la tónica dominante.

Entre las comarcas agrarias que pierden población destacan los casos de León. Así, Cabrera ha descendido en estos siete años en 996 habitantes, lo que supone una pérdida del 17,6% de la población. También en Montaña de Luna se ha producido un notable descenso poblacional, con 5.387 habitantes menos, el 16,2%.

Otros casos llamativos son las comarcas de Vitigudino en Salamanca (que ha perdido casi 3.000 vecinos), la de Guardo en Palencia (con una caída de 1.596 habitantes) y descensos muy acusados en comarcas zamoranas como Aliste, Sayago, Sanabria y Benavente, que pierden en conjunto más de 5.000 residentes.

En cualquier caso, el informe destaca que el descenso demográfico en Castilla y León es porcentualmente más acusado en la medida en que los municipios son más pequeños. Las localidades de menos de 100 habitantes (casi 500 en toda la comunidad) han perdido en total el 9,6% de su población (2.681 personas).

Los nuevos españoles: geografía de una inmigración sin precedentes

A continuación reproducimos un magnífico artículo de Juan Antonio Cebrian de Miguel publicado en Diario de la Rioja

 

Hace ahora tres meses, pronuncié la conferencia inaugural del congreso organizado por la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos utilizando este mismo título porque subraya dos características de la corriente inmigratoria en España: su vocación de permanencia y su excepcionalidad, tanto en el ritmo de llegada como en la procedencia. La inmigración actual en nuestro país tiene tal intensidad que en el plazo de dos décadas ha hecho posible el asentamiento de cerca de 5 millones de extranjeros, según la estimación del INE a partir del Padrón Municipal de habitantes de enero del 2007. Se trata de un movimiento acelerado, ya que en el año 1998 los residentes extranjeros eran solamente 637.085. En otras palabras, en los últimos diez años la población residente extranjera se ha multiplicado por ocho, aproximadamente. Y aunque su distribución regional aparece claramente dominada por las comunidades más dinámicas económicamente, con el paso de los años los inmigrantes se han extendido por el territorio nacional, siendo muy populares en todas las provincias. La Cornisa Mediterránea, Madrid, Canarias y Baleares acogen al mayor número de residentes extranjeros; a continuación se sitúan Aragón y el País Vasco, cuya población extranjera ha crecido mucho proporcionalmente en los últimos cinco años.

La procedencia de los inmigrantes resulta también excepcional, por su variedad. Las comunidades más numerosas se caracterizan por la proximidad, geográfica y/o cultural de su país de origen. Por ello, entre las diez nacionalidades más frecuentes aparecen varias europeas, la marroquí y algunas latinoamericanas. Temporalmente, podemos distinguir varias oleadas de inmigrantes: una primera fase en la que ha predominado la inmigración de europeos jubilados, seguida de la llegada de marroquíes durante los años 90, de latinoamericanos en el período 1995-2005, y de los rumanos a partir del 2005. Como resultado, nos encontramos actualmente con cuatro categorías de nacionalidades de origen más representadas, que rondan los 500.000 residentes en el primer grupo (Marruecos, Rumania y Ecuador); en el segundo, los 300.000 (Reino Unido, Colombia y Argentina); en el tercero, los 200.000 (Alemania, Francia, Bolivia); y en el cuarto, Perú, los 150.000.

Con un 10% de población extranjera, España es, por primera vez en su historia contemporánea, un país de inmigrantes. Una transformación que ha tenido lugar en muy breve espacio de tiempo. En tales circunstancias, las políticas migratorias han tenido que formularse con carácter de urgencia, ampliando continuamente el marco de la legalidad y concediendo repetidas amnistías. La Administración española se ve obligada a divagar por un espacio complejo, ya que el ordenamiento de la inmigración tiene que tener en cuenta realidades económicas, sociales, diplomáticas, humanitarias, legales. Paulatinamente, el tratamiento de los problemas migratorios se ha ido descentralizando.

Si pensamos en las funciones que cumplen los inmigrantes en la España del siglo XXI, distinguiremos, sin ser exhaustivos, la económica, la demográfica y la cultural. Los inmigrantes desempeñan un papel importante en la nueva estructura económica de nuestro país, que se ve afectada por una modificación importante del mercado de trabajo a raíz de la aparición de un nuevo tejido empresarial, con los siguientes rasgos fundamentales: llegada de las multinacionales buscando mano de obra barata y sumisa, y un sistema político estable; reducción drástica de la empresa pública; proliferación de las PYMES; reconversión industrial, robotización, industria ligera y transporte; transformación de la agricultura de subsistencia en agricultura especulativa; 'boom' de la construcción; consolidación del sector turístico. Al mismo tiempo, han tenido lugar dos transformaciones sociales de primera magnitud: la incorporación de la mujer al trabajo y el envejecimiento de la población. Se comprende que en esta nueva situación la creación de empleo haya sido superior a la oferta de trabajo de la sociedad autóctona. Sobre todo, se ha creado un número elevadísimo de puestos de escasa categoría y remuneración que los naturales no han reclamado y que los inmigrantes han aceptado como agua caída del cielo. Este tipo de trabajos se concentra, fundamentalmente, en el servicio doméstico, la hostelería, la construcción y, en las regiones mediterráneas, en la agricultura.

Sin solución de continuidad, los inmigrantes cumplen una función cultural y una función demográfica, esta última con un carácter extraordinario. Los inmigrantes han hecho posible que España supere con creces su límite histórico demográfico. Los españoles siguen siendo 40.000.000, pero los nuevos españoles son cinco millones más. En proyecciones de la población española a medio plazo se baraja la cifra de cincuenta millones de personas, gracias a la inyección inmigratoria y a su movimiento natural. La población inmigrante adopta pautas de fecundidad muy superiores a las de la población autóctona: los nacimientos de madre extranjera en España son ya superiores al 10,5% del total. Aunque las tasas de fecundidad de los inmigrantes tiendan a moderarse con el tiempo, la población inmigrante con vocación de permanencia está cambiando drásticamente las condiciones demográficas de nuestro país, ahuyentando la sombra del colapso demográfico. Al tiempo, los inmigrantes necesitan también cubrir sus necesidades, que, naturalmente, deberá facilitar el cuerpo social que los acoge: permisos de residencia y trabajo, puestos laborales, vivienda, educación, sanidad e integración, entre otras. En España se han multiplicado las actuaciones asistenciales y las asociaciones pro inmigrantes y de inmigrantes, que, junto con los gobiernos locales y regionales, prestan atención a estas necesidades de reproducción de la fuerza de trabajo procedente del extranjero.

Finalmente, me interesa reflejar el crecimiento de la voluntad de los inmigrantes no nacionalizados de participar en la vida política de nuestro país, porque pienso que es la sociedad civil la que debe canalizar las inquietudes de la población inmigrante no naturalizada, con representación en foros a todos los niveles. Forzar su participación plena en la vida política sería banalizar todavía más la esencia de la democracia española, facilitando la creación de líderes 'mediáticos'. Si los españoles hemos descubierto que nos resulta complicado compartir un 'pasado común', no parece honesto forzar la integración de los inmigrantes españoles no naturalizados. El respeto por cada comunidad étnica o histórica es fundamental en cualquier sociedad plural que no esté en descomposición.

La comarca dezana cuenta con 180 aldeas con alto riesgo de despoblación

 Reproducimos el artículo de El Faro de Vigo

El concello lalinense es el que tiene más núcleos rurales por debajo de la decena de habitantes. Cruces y Dozón, con 16 y 6 lugares en peligro de desaparición, están a la cola de esta estadística.

DANIEL FERNÁNDEZ / LALÍN La comarca dezana cuenta en la actualidad con 180 aldeas en peligro de desaparición a causa de la despoblación de sus vecinos, según los últimos datos censales del Instituto Nacional de Estadística (INE). En concreto, se le da esta consideración a los núcleos rurales que cuentan con menos de una decena de habitantes.
De este modo, estos 180 lugares corren el riesgo de seguir el mismo camino que las 19 aldeas dezanas que no cuentan con ningún residente. En concreto, se trata de 4 lugares de Lalín (dos más que el año pasado), 8 de Silleda, 5 de Rodeiro y 2 de Vila de Cruces. Agolada y Dozón no cuentan con sitios con estas características de despoblación.
Por ayuntamientos, cabe señalar que Lalín es el municipio dezano con más aldeas en peligro de desaparición, ya que contabiliza un total de 45. En concreto, se trata de Corredoira, Anseán, Nogueiras, Reibo, Alfonsín (Barcia), Empedrada, Estación, Caxide, Chares de Outeiro, Casas Vellas, Barreira, Quinta, Penelas, San Martiño, Fondevila, Navallo, Porreiros, Vila, Souto, Castiñeira, Espiño, Hermida, Alle, Lameiro, Porto do Carrio, Anduxao, Goleta, Grela, Pedrouzo, Barreirón, Igrexa (Prado), Liñares, Outeiro (Prado), Praduxao, Porral, Riba, Barreiro, Horta, Igrexa (Soutolongo), Vilar, Alfonsín (Vilatuxe), Outeiro (Vilatuxe), Cabana, Chedas y Portomartín. De este modo, más del 10% de los 350 núcleos rurales de la capital dezana están en esta peligrosa situación de despoblamiento.
A continuación, figuran Silleda, con 42 aldeas casi deshabitadas; Rodeiro, con 36; Agolada, con 35; Vila de Cruces, con 16; y Dozón, con 6.
En el concello trasdezano, están en esta situación de riesgo los lugares de Reboreda, Lázara, Outeiriño, Tellado, Santa Baia, Vilacalva, Ferveda, Portovello, Rañadoiro, Barreiro, A Casela, A Codeseira, Souto, Riobó (Laro), Bravil, Medelo, A Moa, Cabana, Rabo de Gato, Riobó (Negreiros), Marza, O Cruceiro, Redemuiños, Veiga, Cardesín, Outeiro, Pallota, Curbeira, Barradaos, Carracido, Pedralaxe, A Pena, Barcia, Barro, Coscaros, Costoia (Siador), Currelo, Costoia (Silleda), Ponte, Regueira, Fontelas y Río.
Por su parte, en Vila de Cruces las aldeas con menos habitantes son Eirexe, Armada, Noveledo, Brandariz, Aguiar, O Cruceiro, Castro, Souto, Caldavila, Espiñeiro, Loño, Outeiro, Lamela do Medio, Outeiriño, A Dobreixa y Souto (Oirós).
En Agolada y Rodeiro sorprende la elevada cifra de lugares con menos de una decena de vecinos, ya que se sitúan en niveles absolutos muy cercanos a los de Lalín y Silleda pese a contar con un número muy inferior de parroquias y aldeas. En todo caso, en Rodeiro, al igual que en Dozón, se ha producido una situación extraña. Así, el lugar de Casasoa, que estaba despoblado en el año 2006, ha conseguido recuperarse en el ejercicio siguiente y registra en la actualidad a dos habitantes. En términos parecidos se ha movido la aldea castrense de Cardoufe, que estaba deshabitada y gracias a un traslado cuenta en estos momentos con un residente.

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“Pobles abandonats, pobles en la memòria”

“Pobles abandonats, pobles en la memòria”

A continuación os informamos de la exposición que Agustí Hernández y José Manuel Almerich sobre "Pobles Abandonats". Ha sido a través de este espacio como nos hemos enterado del trabajao de estos valencianos, que han aportado una nueva visión de la despoblación en el País Valenciá. Os la recomendamos.

 

(Foto de Agustí Hernández, "conjunt runes dueñas)

“Pobles abandonats, pobles en la memòria” es una exposición itinerante que estará en La Beneficència hasta el próximo mes de abril

 EL MUSEU VALENCIÀ D’ETNOLOGIA MUESTRA LOS PUEBLOS, ALDEAS Y MASÍAS VALENCIANAS DESHABITADAS La exposición incluye 8 módulos, 2.200 fotos, 3 vitrinas, una escenografía y 50 objetos de la vida cotidiana Se podrá ver restos del desaparecido pueblo de Loriguilla y objetos abandonados en algunas masías de Ludiente o Llucena 

         Valencia, 14 dic.-

          Frente a un litoral densamente habitado, una gran parte del interior de la Comunidad Valenciana es un desierto humano. Y lo es porque quienes vivían decidieron emigrar. El Museu Valencià d’Etnologia muestra en la exposición fotográfica “Pobles abandonats, Pobles en la memòria”, la memoria viva de muchos de estos lugares.  Polvo y silencio es la compañía que el visitante encontrará en Vizcota, Bibioj, les Alberedes, l’Atzubieta, la Saranyana, Reduela o Tóvedas, entre muchas otras aldeas y masías valencianas. Pero no todos los pueblos se abandonaron por el éxodo, otras lo fueron para construir embalses o por catástrofes naturales.            La exposición está comisariada por el periodista Agustí Hernández y se podrá ver en La Beneficència hasta el próximo 6 de abril. Posteriormente   itinerará por aquellos municipios que la soliciten. Consta de 8 módulos en los que se explican los distintos motivos del abandono (emigración rural, construcción de embalses, catástrofes naturales y artificiales, expulsión de los moriscos y construcción de colonias agrícolas e industriales).  También hay una escenografía que recrea el ambiente de un pueblo que se está abandonando, y 2.200 fotografías. Completan la exposición tres vitrinas y aproximadamente unos 50 objetos de la vida cotidiana de las personas que vivían y trabajaban en estos lugares.  Algunos objetos han sido recuperados de núcleos de población que o bien ya no existen o están en ruinas. Por ejemplo, se puede ver parte de la pared de una vivienda situada en el desaparecido pueblo de Loriguilla viejo (comarca del Camp de Túria), una bibicleta procedente de Reduela (Ludiente, el Alto Mijares), o el diario escolar de una persona que emigró de una masía de Llucena (l’Alcalatén), entre otros.  Fotografías de gran formato 

La parte más extensa de la exposición “Pobles abandonats, Pobles en la memoria” es la fotográfica. Los ocho módulos, de xxx por xxx centímetros, están forrados con fotos tanto por dentro como por fuera. Las fotografías más pequeñas son cuadradas, de 50 por 50 centímetros, pero también hay otras de incluso un metro y medio por un metro.

 

La información gráfica que se ofrece en estos módulos también consta de indicaciones como la evolución de la población en comarcas como Los Serranos o els Ports, o la ubicación de los lugares deshabitados. Además, por distintas ventanas -espacios no utilitzados para colocar fotos- se puede visionar el interior de cada módulo. Allí se encuentran las fotos interiores y los objectos de la vida cotidiana de los núcleos de población deshabitados.

 

         El resto de las fotografías, hasta llegar a las 2.200 de que consta la exposición se pueden ver en un interactivo en el que, por municipios y comarcas, se accede a información gráfica de cada uno de los núcleos deshabitados. Cabe recordar que en el conjunto de territorio valenciano hay más de 500 núcleos de población deshabitados.

 Personas que emigraron 

En el interactivo se puede consultar las entrevistas realizadas a personas que habitaban en lugares como Domeño (Los Serranos), La Colonia de Santa Eulalia (Sax y Villena, el Alto Vinalopó), la Fàbrica Giner (Morella, els Ports), especialistas que hablan sobre los despoblados moriscos (Josep Torró en l’Atzubieta, la Vall d’Alcalà, la Marina Alta), o personas que vivieron en Vizcota (Alpuente, Los Serranos), Rambla Seca (Cortes de Pallás, El Valle de Ayora), La Llècua (Morella, els Ports) o Gavarda vella (Gavarda, la Ribera Alta).

 

         Las vitrinas completan la información con documentos referidos a estos lugares, así como objetos que nos dan una perspectiva de cómo vivían las personas de estas comarcas hasta el abandono.

 

         Desde el punto de vista del contenido, cabe destacar que los motivos de abandono que han sacudido al territorio valenciano son cinco, aunque por afección territorial y número de personas afectadas, sin lugar a dudas el más importante es la emigración del campo a la ciudad. Ya a principios del siglo XX una parte de la población que vivía en el campo comenzó a marchar a las zonas industrializadas y poblaciones mayores, sobre todo del litoral. Este proceso se consumó entre finales de los años 50 y los 70. Es el momento en que muchísimas aldeas y masías del interior valenciano cerraron las puertas, o, simplemente, las dejaron abiertas y sus habitantes marcharon para en muchos casos nunca más volver.

 

En las poblaciones más grandes del interior también se notó la merma demográfica, como se puede apreciar en la exposición a través de los paneles. A modo de muestra, un municipio de la comarca dels Ports, como Vallibona, hoy tiene 100 habitantes, cuando en 1910 tenía unos 2.000; o en la provincia de Valencia, en el Rincón de Ademuz, en la última década se ha perdido alrededor de un 20% de la población.

 

El interior de las provincias de Valencia y Castellón es donde más afección ha tenido el éxodo rural (comarcas del Valle de Ayora, Los Serranos, Rincón de Ademuz, Alto Palancia, Alto Mijares, l’Alcalatén, Alt y Baix Maestrat y els Ports).

 Construcción de embalses 

Otro motivo de abandono de poblaciones y villas que se aborda en la exposición “Pobles abandonats, Pobles en la memòria” es la construcción de embalses. En la segunda mitad del siglo XX, el aumento demográfico en las ciudades y áreas pobladas de la costa provocó un incremento de la demanda de agua. Fue el momento de la construcción de los grandes embalses valencianos, que provocó que algunos pueblos fueron derribados, anegados u abandonados: Domeño, Loriguilla, Benagéber, Campos de Arenoso, Tous o parte de Guadaséquies.  

 Catástrofes naturales 

En la exposición “Pobles abandonats, Pobles en la memoria” también se puede apreciar que otra causa de abandono han sido las catástrofes naturales. Aquellos ríos que han sido una fuente de riqueza a lo largo de la historia y que han ayudado a crear paisajes como la Ribera del Júcar, también han provocado la desaparición de núcleos de población como Alasquer, Pujol, el Toro o Pardines.

 

La pantanada de Tous, consecuencia de un error técnico, obligó a canviar de ubicación los pueblos de Gavarda y Beneixida; mientras que la caída de piedras como consecuencia de las fuertes lluvias de 1957 sobre Marines Viejo, provocó la creación del nuevo Marines.

 

La construcción de colonias agrícolas e industriales se concibió para ocupar zonas del territorio sin población susceptibles de ser cultivadas, o en el caso de las industriales para completar las rentas del sector primario.  Fracasadas las colonias, hoy todavía podemos ver los restos de colonias como la de Santa Eulalia (entre Sax y Villena, El Alto Vinalopó) que se hizo siguiendo los principios del socialismo utópico, la dels Plans (Alcoi, l’Alcoià) o la Fàbrica Giner (Morella, els Ports).

 Expulsión de los moriscos 

Con respecto a la expulsión de los moriscos, producida en el año 1609, se calcula que en el conjunto del entonces Reino de Valencia fueron expulsadas entre 120.000 y 130.000 personas, lo que representaba entre una tercera y una cuarta parte de la población total, calculada en unos 400.000 habitantes. Esta sangría demográfica y de fuerza de trabajo tuvo mayor afección en las actuales comarcas centrales y en la Serra d’Espadà, los lugares a los que se habían ido replegando los moriscos. Todavía hoy podemos ver ruinas de numerosos despoblados moriscos en territorio valenciano

La población española se acercará a los 50 millones en 2015

Lo leemos en Heraldo de Aragón, y no deja de ser una paradoja el ver como este crecimiento agudizará la brecha entre el medio urbano y el rural.  Hasta el 2010 se mantendrán los fuertes flujos migratorios de entrada al país. Se retrasa la edad media de maternidad y se igualará el número de hijos con la media europea.


La población residente en España alcanzará los 50 millones de personas en el año 2015 -frente a los 45 millones actuales-, de los que unos cuatro millones serán nuevos inmigrantes, según las últimas proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE). El subdirector de Estadística de Población del INE, Ignacio Duque, ha avanzado que hasta el 2010 se mantendrán los fuertes flujos migratorios de entrada al país; a partir de ese año descenderán ligeramente y en 2014 se producirá "un punto de inflexión" a la baja. De esta manera, el INE prevé que tanto en 2007 como en 2008 se registren 800.000 nuevos accesos de inmigrantes y 175.000 salidas, y que en 2014 haya solo 550.000 entradas y 175.000 salidas.

 Entre 2007 y 2015 -la horquilla temporal empleada por el INE para hacer esta proyección demográfica-, el total de entradas de personas foráneas sumará cerca de 5,7 millones y las salidas computarán algo más de 1,3 millones. Uno de los interrogantes más importantes reside en conocer los posibles cambios de la situación económica española y en qué medida pueden repercutir en la demanda laboral, ha añadido Duque, quien ha subrayado la fuerte incertidumbre y complejidad que implica toda la cuestión migratoria.


En el mismo horizonte temporal, la esperanza de vida de los españoles mejorará ligeramente, al igual que su tasa de fecundidad. Los 78 años actuales de esperanza de vida de los varones se convertirán en 79 años, y los 84 años de las mujeres subirán hasta los 85 años, lo que supone un aumento "muy leve".

 

La tasa de fecundidad de las mujeres también se recuperará "un poco, básicamente en la medida en que la fecundidad de las madres inmigrantes es algo más elevada y algo más anticipada, pero también hay un proceso de adaptación a los patrones demográficos del país". En la actualidad, dicho parámetro se sitúa en 1,4 hijos y en 2015 será de 1,51, con lo que España se igualará a la media europea (1,5 hijos). Asimismo, la edad media de maternidad se retrasa de los 30,9 años, en 2007, a los 31,07 en 2014.

 Sobre la evolución de la pirámide de población por edades, el subdirector de Estadística ha informado de que no se registrarán grandes modificaciones, de modo que continuará el paulatino envejecimiento de los nacionales. Esto último será contrarrestado por la dinámica externa de los inmigrantes, en su mayor parte jóvenes. El incremento en alrededor de cinco millones de personas hasta el 2015 -de 45 a 50 millones de personas- fue calificado por Duque de "bastante importante", incluso dentro del contexto europeo. 

La población canaria es de las que más ha aumentado en España

( La Opinión de Tenerife 11-01-08

 

Canarias en general, y las dos provincias isleñas en particular, están entre las zonas con mayor crecimiento poblacional entre 2000 y 2006, según el informe Balance Económico Regional en dicho período plurianual de la Fundación de Cajas de Ahorros Confederadas (Funcas) de España. Funcas tilda de "preocupante" el "desigual" reparto entre autonomías de la nueva población extranjera y aboga porque las autoridades hagan algo.
El informe apunta que la densidad de la población española es notablemente desigual. Los datos muestran cómo, aparte de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que por su escasa superficie territorial arrojan una densidad de población de 4.041 y 4.704 habitantes por kilómetro cuadrado, existen provincias como Madrid, Barcelona y Vizcaya con 778, 693 y 515 habitantes por kilómetro cuadrado, mientras que algunas de las provincias, como Soria, apenas alcanzan los nueve habitantes.
La mayor concentración de la población española tuvo lugar en aquellas provincias con capitales muy pobladas, como ocurre con Madrid, Barcelona, Bilbao y San Sebastián.
Otras provincias con una alta densidad de población son siempre provincias costeras, como les ocurre a Alicante, las dos canarias, Valencia, Pontevedra y Málaga. La menor densidad de población corresponde a las cuatro provincias del Macizo Ibérico: Soria, Teruel, Cuenca y Guadalajara, y también separadamente a la provincia de Huesca (Subpirenaica), a cuatro provincias castellano-leonesas, Zamora, Ávila, Palencia y Segovia y a la extremeña de Cáceres, provincias con tendencia a su despoblación, excepto Guadalajara".
Sin embargo, el hecho más importante desde la óptica demográfica es la variación de la población provincial entre 2000 y 2006. Seis años profundamente afectados por la inmigración extranjera
La evolución de la población residente en España entre 2000 y 2006 osciló entre el crecimiento del 30,21% registrado en Guadalajara hasta el descenso del 2,48% en Melilla. Es llamativo cómo tres provincias limítrofes con Portugal: Zamora, Orense y Salamanca, se encuentran en el grupo de provincias que pierden población o la aumentaron muy ligeramente, a las que también les acompañan Palencia, Lugo y León, formando el polígono del interior peninsular tendente a su despoblación. A lo que también se une el caso de las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta.
En cuanto a los mayores incrementos de la población residente, hay que destacar el crecimiento de Guadalajara como consecuencia de su cercanía a Madrid, al que también podría unirse Toledo, con un aumento de su población cercano al 20 por 100, junto al crecimiento de la población residente en las provincias mediterráneas de Tarragona, Gerona, Alicante y Almería, Murcia y Castellón, a las que se unen las provincias insulares de Baleares y Tenerife. Las Palmas también registró un fuerte aumento de su población.

Teruel es una de las provincias con territorios más «frágiles» por su despoblación

Esta noticia aparecía publicada en ABC el pasado domingo y creo que pone de manifiesto la cruda realidad a la que nos enfrentamos los turolenses.
Dieciséis especialistas de España y Francia se han unido en el análisis territorial, social y económico. El resultado es un libro que acaba de ver la luz, titulado «Investigación aplicada al desarrollo de territorios rurales frágiles», en el que Teruel aparece como una de las provincias en una situación más delicada. La conclusión no es especialmente novedosa, porque hace décadas que esta provincia arrastra el efecto de la despoblación.Pero el nuevo estudio incide en el concepto de «fragilidad» derivada de la falta de habitantes. Atendiendo a este criterio, estos expertos afirman que Teruel es uno de los territorios más vulnerables y advierten que los graves desequilibrios se han acentuado y requieren de medidas correctoras «importantes» y «urgentes». Entre las acciones a tomar figuran el fomento del turismo ligado a los recursos naturales, tecnologías para la innovación y aprovechamiento de los activos del territorio para generar riqueza y fijar población.

Zamora perderá una media de tres habitantes al día durante los próximos 20 años

Leemos esta noticia en ( La Opinión de Zamora - 06/11/2007 )

Mª JESÚS FERNÁNDEZ. Una media de tres zamoranos abandonarán la provincia durante los próximos 20 años y producirán una pérdida de población equivalente al censo de Benavente, según la previsiones del Instituto de Política Familiar de Castilla y León (IPF-CyL), que ha elaborado un informe económico y demográfico sobre la despoblación prevista en la región, que ha sido publicado recientemente. El estudio cifra en 23.871 los habitantes que perderá Zamora, cuya población se reducirá de los 199.090 residentes actuales a 175.219 dentro de dos décadas.
El éxodo potencial que sufrirá la provincia la sitúa en la tercera posición de la región, por detrás de León y Salamanca, que registrarán las mayores sangrías poblacionales de la comunidad, de 38.398 y 25.112 habitantes respectivamente. Según la proyección del IPF-CyL, en el conjunto autonómico la despoblación estimada supondría la desaparición de Soria en doce años y la pérdida de todos los habitantes de Segovia.
Para contrarrestar esta progresiva desertización poblacional el instituto considera que las políticas familiares no deben ir encaminadas sólo y únicamente al fomento de la natalidad, sino también al apoyo a la familia mediante la configuración de un Plan Integral de Apoyo a la Familia. En este sentido, el estudio califica las ayudas actuales hasta los tres años como insuficientes y argumenta que «no es admisible engañar a las futuras mamás dándolas algunas ayudas hasta los tres años y luego pensar que el niño es capaz de valerse por sí mismo y sin necesitar ningún tipo de ayuda».
Además, el informe apunta que la inmigración no es la única solución para fomentar la repoblación. Tampoco consideran suficiente la media fomentada de 2,1 hijos por mujer, lo que a juicio de los autores del estudio supondría un nuevo estancamiento de la población y alargará el problema. Por el contrario, se aconseja fomentar el tercer hijo ya que con la media de dos, el informe señala que sólo se sustituye la población.
Las pérdidas de población proyectadas en el estudio, calculadas sobre la media del decrecimiento natural de los últimos siete años, vaticinan la desaparición de los pueblos con menos de 200 habitantes y con una media de 40 años.
En cuanto a las salidas profesionales más prometedoras en un futuro, el estudio considera que la carrera con menos posibilidades será la de maestro, profesor, docente o catedrático a consecuencia del cierre de muchos centros educativos por falta de niños. Por el contrario, el informe apunta que todas las ramas profesionales ligadas a la geriatría tendrán un futuro asegurado.
El estudio hace referencia a los proyectos Equal como una posible solución adecuada a la despoblación centrada en la figura de la mujer mediante el desarrollo de núcleos laborales que permitan asentamientos y la repoblación de los territorios.

La población activa se reducirá en un 5,96%, equivalente a 11.869 trabajadores
Las pérdidas de habitantes previstas por el IPF-CyL estiman que Zamora perderá el 5,96% de su población activa durante las próximas décadas, porcentaje equivalente a 11.869 trabajadores menos. Teniendo en cuenta que según los últimos datos del Instituto Nacional de Empleo la cifra de zamoranos en paro se eleva a 8.064 personas, la estimación del estudio significaría acabar con el problema de desempleo, pero abriría la puerta a una serie de consecuencias que también detalla el informe. Algunos de los inconvenientes serían que la bajada del número de habitantes produciría un descenso del consumo.
El estudio también advierte que la provincia recibiría una menor cifra de ingresos por transferencias procedentes del Estado, ya que algunas de ellas están directamente ligadas a la población. De igual modo, serían menores los recursos económicos, tanto en inversiones, como en infraestructuras y bienes y servicios al considerarse una zona despoblada. Otra consecuencia del descenso de la mano de obra puede ser, según el IPF-CyL, que las empresas se replanteen instalarse en la región al encontrarse con problemas para obtener recursos humanos suficientes que les permitan desarrollar sus proyectos industriales.
Por el contrario, el estudio augura un buen futuro al gasto social dedicado a los mayores, que tienen un futuro continuo de crecimiento inevitable ante las previsiones de envejecimiento de la población. Asimismo, la región tendrá que abogar por el mantenimiento nacional de las pensiones, ya que «el sistema autonómico de pensiones no tendría ningún futuro ni a corto plazo», señala textualmente.

Aumento del envejecimiento
El porcentaje de la población mayor de 65 años existente en la provincia zamorana, un 28,13%, casi duplica a los habitantes menores de 19 años, del 16,34%, según los datos recogidos en el estudio. Según detalla, en todas las provincias de Castilla y León hay tantos niños de 0 a 4 años como mayores de 75 a 79 años. El informe del Instituto de Política Familiar de Castilla y León (IPF-CyL) también apunta que la región va diez años por delante de España en lo que se refiere a envejecimiento, ya que si en el conjunto nacional la pirámide poblacional está casi invertida con la banda de edad más gruesa situada en la franja de los 25 y 29 años, en la Comunidad ese tramo se eleva a los 35-39 años.

Estudio de la FUNDACIÓN BBVA

Leemos en el ( El Diraio de León - 23/10/2007 )un artículo a cerca del informe presentado por la Fundación BBVA, que presulta de enorme interés, y que confíamos en que sea de vuestro agrado. Ahí va.

 

El estudio señala que la solución no pasa por la alta inmigración
FirmaJ. Álvarez 


Otro estudio, en este caso el de la Fundación BBVA, recoge que la despoblación y el envejecimiento del medio rural que ha frenado el éxodo desde el campo hacia la ciudad y las dificultades para encontrar vivienda en la gran ciudad, principalmente los inmigrantes, son dos de los motivos del envejecimiento de la población urbana.

El mismo análisis demográfico señala que todo ello estaría provocando, no tanto una desurbanización y sí una redistribución en los entornos de las ciudades.

El mismo estudio presenta las áreas metropolitanas como el lugar donde este fenómeno se visualiza mejor. Así la inmensa mayoría de las ciudades presentan este perfil y de 119 ciudades analizadas que superaban los 50.000 habitantes en 43 de ellas solo crecían los municipios.

La inmigración no se ofrece como solución al despoblamiento de la provincia en el análisis demográfico del IPF CyL, aunque valora el incremento del índice de natalidad producido por este movimiento.

El análisis poblacional asegura que sin la aportación de los nacimientos de madres extranjeras, el país registraría el mismo nivel de nacimientos que en el año 90. El año pasado el número de nacimientos de madres extranjeras representó el 15% de los partos de España.

Durante los últimos cinco años, los nacimientos de madres extranjeras aumentaron en un 185% ,lo que significó uno de cada siete alumbramientos y un repunte general del 14% de la tasa de natalidad.

Aun así, la tasa de natalidad nacional ha ido descendiendo a lo largo de los últimos cinco años hasta colocarse en el actual 9,98 por ciento, un porcentaje que supera, con creces, la tasa de natalidad de la provincia que se fijó el pasado año en un 6,89%.

La provincia cuenta en la actualidad con más de 3.500 mujeres extranjeras lo que significa un 2% sobre la población femenina de León que se cifra en más de 255.000 mujeres.

Por otra parte, según la oficina europea de estadísticas Eurostat, el año pasado la población nacional creció en un 1,7%. De esa población sólo el 0,7% eran españoles. Además, otra de las características de la población inmigrante es la edad: cerca del 50% de los extranjeros tienen entre 25 y 39 años lo que favorece los desarrollos de la tasa de fecundidad.

El rejuvenecimiento poblacional, motivo del crecimiento de la natalidad ayudado por la población inmigrante, se hace evidente en muchos indicadores de diversos estudios demográficos.
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Asturias, la arruga es compleja

Asturias, la arruga es compleja

 A continuación repodrucimos un interesante artículo sobre Asturias que han escrito Fermín Rodríguez y Rafael Méndez en el periódico digital www.ine.es y que esperamos sea de vuestro agrado, porque refleja la realidad de aquel territorio.

 

Cuesta sintetizar setenta y ocho semanas de citas con los lectores y más si éstas eran para hablar de Asturias, y aún más si el retrato sale de analizar uno por uno sus 78 concejos, teselas de un abigarrado mosaico o rompecabezas ¿Qué fue lo que vimos? ¿Cómo vimos a Asturias al comienzo del siglo XXI? ¿Viendo y contando se puede anticipar cómo será Asturias al final del siglo XXI?
Vimos un país a través de sus pedazos constituyentes. De sus concejos. Elegimos una perspectiva territorial, lo que quiere decir que concretamos. Leímos el territorio, escuchamos a la gente. Y aunque la geografía no sea una máquina de cortar en trozos la piel de Gaia, intentamos descubrir la especificidad de cada uno. El lector paciente sabrá si lo conseguimos.
Vimos un país muy determinado por la geografía, esencialmente montañoso, distinto por eso de sus vecinos, con mucha personalidad. En definitiva, vimos un país.

Tanta arruga vimos que da diversidad. Que Asturias sigue siendo un país lleno de cosas, bellas, interesantes. Que Asturias está llena de enclaves y en cada uno hay un mundo, además muy original, y eso, hoy, es un capital, quizás intangible, pero que se puede convertir en riqueza si los asturianos saben transformarlo en capital de relación, hacer que interese a los demás, protegerlo, crear marca.
Una orografía complicada da un clima variado, una geografía compleja. Asturias es una isla entre sus vecinos peninsulares, y dentro de ella hay un archipiélago de pequeñas islas, que contumazmente se resisten a desaparecer u homogeneizarse. En apenas unos kilómetros surgen mundos muy diferentes que aguantan el «tsunami» del envejecimiento, de la despoblación o de la uniformidad homogeneizadora.
Vimos un país isla que, sin embargo, ignora la mar. Y eso es mucho ignorar en un país atlántico. Otra más de las perplejidades que Asturias ofrece al que pretende conocerla. Pero Asturias no se deja conocer fácilmente, cuesta trabajo abarcar sus aparentes 10.500 kilómetros cuadrados, extraordinariamente arrugados y cargados de historia. Una historia muy revuelta en el último siglo. Dinámica que la llevó a cargarse de modernidad en su primer tercio y a experimentar, al modo español, la transformación última, lo que reforzó aún más si cabe su excepcionalidad.

Vimos un país muy usado, cuyo paisaje contiene hojas que fueron funcionales en distintos tiempos y hoy coexisten amalgamadas, fruto del aislamiento: la escasa accesibilidad, la contumacia o la tenacidad, que de ambas maneras puede decirse lo mismo, y, sobre todo, del ensimismamiento en la nublina caliente.

Vimos un país que en el último cuarto de siglo transitó por el túnel oscuro de la reestructuración, desconcertado por la suma de reconversiones, y que palpando y a empujones ha sabido encontrar la salida. En 25 años ha experimentado una transformación colosal del empleo, intentando buscar la vida, los proyectos, que laten debajo de las piedras, y en Asturias hay todavía muchas.

Vimos una línea que corriendo desde Avilés a Oviedo va hacia el Sureste, separando unos concejos dinámicos, los del centro y oriente, de los situados a Occidente, apagados, amenazados por el vacío y el aislamiento.

Vimos un país en el que sus habitantes se agrupan en tres formas de poblamiento: la metropolitana, trepidante y cosmopolita; la urbana, representada por las 37 villas, joyas urbanas, cuajadas de servicios y herederas de un buen pasar, y la rural, con algo más de 6.000 aldeas de menos de 100 habitantes, que no están en la naturaleza, son naturaleza y muchas cosas más: el soporte de una cultura ganadera que por atrás se pierde en la noche de los tiempos y por delante siente la amenaza del porvenir, soledad para viejos y calidad para quienes las reocupan, ya sean foráneos o los hijos que retornan para definir un nuevo modo de vivir Asturias, donde no se puede precisar con nitidez dónde reside cada cual. Depende de la época del año, de las tareas pendientes, de la anchura del fin de semana, del estado de ánimo, del tiempo, de Hacienda... Vimos, de nuevo, complejidad. Pues el país ha ido integrándose más, tanto en el interior del área metropolitana, hasta dar lugar a Ciudad Astur, un gran artefacto urbano a escala europea, como entre ésta y el resto del país, a través de los goznes que son las villas. Villas que aguantan, que no retroceden, como sí hace el resto de sus términos concejiles, aunque con muchas salvedades. Pero hoy destaca el envejecimiento, Asturias fue una de las primeras regiones en conocer la modernidad demográfica en España, es decir, la reducción de la natalidad y de la mortalidad. Hoy, con una larga esperanza de vida y en medio de la desnatalidad, muchos de sus concejos están envejecidos y demográficamente se comportan como la pólvora mojada, van disolviéndose lentamente, sin ruido. Pero no todos. Esto corresponde a los concejos de especialización primaria, que no cuentan con villas de más de 1.000 habitantes o su población total no alcanza los 2.000. Hay una diversidad de ruralidades, por eso conviene repasar las fórmulas que utilizan los que tienen éxito, los que luchan por la vida y mantienen una ocupación dinámica de su territorio. Vimos que ninguno está condenado de antemano, que no hay un destino, hay personas y opciones, y debe haber oportunidades y capacidad de organización para gestionarlas.

Vimos que Asturias es un auténtico laboratorio para los geógrafos. Una región paradigmática de uno de los modelos de Europa, es vieja y está en reestructuración, mudando su cara, sometida a cambios rápidos y de largo alcance que están alumbrando un país diferente para iniciar un ciclo muy distinto al ya vivido.

No sirven las comparaciones, la plenitud no la da un pasado de superpoblación y necesidades, cada generación debe buscar su momento de acuerdo con sus capacidades y vimos que si los concejos fueran personas todos las tienen. Por el momento. No para siempre. Por eso, si las oportunidades de desarrollo son efímeras y el ritmo de la reestructuración rápido, no nos sobra tiempo.
Después de dos décadas largas Asturias converge con las demás regiones, a su ritmo, pero sigue la misma dirección, no corre en dirección contraria al pelotón. En esto sin duda ha tenido mucho que ver la consolidación del Área Metropolitana en Ciudad Astur, la heredera del distrito industrial centenario, al que ha renovado para convertirse en la plataforma de actividad y vida del nuevo siglo, una ciudad para la mundialización, a la que aún le queda recorrido, y no tanto por su expansión, pues permanece demográficamente estabilizada desde hace 25 años, sino en su reorganización interna, en la que aún están por integrarse plenamente los concejos que fueron muy mineros en el inmediato pasado, sobre los cuales, en todo o en parte, pesa la amenaza de la exclusión marginadora y el desafío de su consolidación urbana interna, que pasa por enhebrar las cuentas deslavazadas de su rosario urbano. Una gran urbe que debe buscar las complementariedades con el resto del sistema territorial, las villas y las aldeas, para las cuales debe ser un factor de protección y oportunidades, pues sin ella estarían descabezadas, y Asturias perdería su identidad tradicional y su salud económica y ambiental.
Fermín Rodríguez y Rafael Menéndez, geógrafos, han colaborado semana a semana con la serie «Asturias Siglo XXI». En este artículo destacan la diversidad y complejidad de Asturias, «un país lleno de cosas», alertan del declive demográfico y subrayan el protagonismo que le corresponde a Ciudad Astur en el desarrollo futuro de la región

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